Gratis es una etiqueta de precio, no un modelo de negocio
Descargar no cuesta nada, registrarse no cuesta nada, las primeras semanas no cuestan nada. Pero crear y mantener software no es gratis. En algún lugar de las cuentas hay un ingreso; simplemente no se ve al descargar.
Para ti no es una cuestión académica. El modelo de negocio decide qué función queda tras un muro de pago, con qué frecuencia te empujan hacia una suscripción y qué pasa con lo que anotas.
Los cuatro modelos habituales
- Publicidad. La app es gratis y muestra anuncios. Para poder dirigirlos, los identificadores del dispositivo y el comportamiento de uso suelen ir a redes publicitarias.
- Freemium con muro de pago. Lo básico es gratis; lo útil –análisis, síntomas, exportación, recordatorios– está tras «Premium». La versión gratuita es entonces menos un producto que un escaparate.
- Suscripción con periodo de prueba. Siete días gratis y después una suscripción anual que hay que cancelar a tiempo. Solo el principio era gratis.
- Los datos como mercancía. El modelo más delicado: los datos de uso o de salud se analizan, se enriquecen o se ceden. Qué ocurre exactamente aparece, si acaso, en la política de privacidad, en el apartado sobre cesión a terceros.
Ninguno de estos modelos es reprobable en sí mismo. Cobrar por un trabajo es más honesto que ocultarlo. Lo incómodo llega cuando la ficha de la tienda dice «gratis» y la factura real aparece después.
Por qué pesa más con los datos del ciclo
Un diario del ciclo no es un podómetro. En él figura cuándo sangras, cómo te encuentras, si has tenido relaciones, si quieres quedarte embarazada. Por eso el RGPD europeo considera los datos de salud una categoría especial (art. 9): solo pueden tratarse con tu consentimiento explícito.
En la práctica, esto significa mirar una app de ciclo con más atención que una app de linterna. No porque todos los proveedores tengan malas intenciones, sino porque el daño sería mayor si algo sale mal.
La prueba de cinco minutos
No tienes que creer a nadie, tampoco a nosotros. Puedes comprobar estos puntos en cualquier app:
- Leer la ficha de la tienda. Bajo el precio, Apple indica «Compras dentro de la app» y Google además «Contiene anuncios». Si no aparece ninguna de las dos cosas, no hay suscripción ni anuncios.
- Abrir la etiqueta de privacidad. «Privacidad de la app» de Apple y «Seguridad de los datos» de Google enumeran qué datos se recogen y si se comparten con terceros. La información la da el proveedor, pero es vinculante.
- Buscar el muro de pago. Abre los análisis, la exportación y los ajustes. Donde aparezca un candado o una estrella, termina la versión gratuita.
- Activar el modo avión. Si la app sigue funcionando, tus datos están en el dispositivo. Si se queda vacía o pide conexión, están en un servidor ajeno.
- Comprobar si hace falta una cuenta. Sin registro no hay ningún identificador con el que vincular tus anotaciones a tu nombre.
- Comprobar la salida. ¿Puedes exportar tus datos y borrarlos por completo sin escribir un correo? Si no, salir es más difícil que entrar.
Cómo se financia Rhythmus
Con detalle –sin cuenta, sin suscripción, sin anuncios, sin cesión de datos– lo explicamos en esta página (en alemán), junto con lo que nos cuesta este modelo.
En resumen: no se financia. Rhythmus es un proyecto personal, no una empresa. No hay anuncios, ni compras dentro de la app, ni suscripción, ni nivel premium, ni ninguna función que guardemos para una futura versión de pago. Lo mismo figura en nuestro aviso legal, donde respondemos de ello.
Es posible porque la app casi no cuesta nada: no tiene backend. Tus anotaciones se guardan en la memoria de tu navegador, no en nuestra base de datos; no tenemos ninguna. No hay registro, ni software de análisis, ni seguimiento; incluso las fuentes tipográficas las incluimos nosotros en lugar de cargarlas desde servidores ajenos. Solo queda servir unos cuantos archivos del programa.
Eso tiene un efecto secundario que nos importa más que el precio: no tenemos nada que vender. Por eso tampoco tenemos que prometer efectos que los estudios no respaldan; puedes leerlo en nuestro artículo sobre el entrenamiento según el ciclo, donde valoramos la evidencia de nuestro propio concepto.
Lo que te cuesta a ti este modelo
La honestidad va en las dos direcciones. Sin servidor tampoco tienes lo que un servidor puede hacer:
- Sin sincronización. Tus datos están en el dispositivo donde los introdujiste, no en la tableta de al lado.
- Datos del navegador borrados, datos perdidos. No podemos recuperar nada porque nunca tuvimos nada.
- La copia de seguridad la haces tú. En Ajustes → Descargar copia de seguridad obtienes un archivo con todo. Guárdalo donde lo vuelvas a encontrar.
- Sin equipo de soporte. Hay una dirección de correo y detrás estamos nosotros.
En resumen
«Gratis», por sí solo, dice poco. La pregunta útil es cómo gana dinero una app y qué necesita de ti a cambio. Para unas la respuesta es una suscripción, para otras tu atención, para otras tus datos. Para nosotros es: nada, aunque la copia de seguridad corre de tu cuenta.
